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ITAIPU BINACIONAL cumple 30 años aportando al desarrollo socioeconomico del Paraguay y Brasil

 Este viernes 17 de mayo se cumple medio siglo de la constitución de la Entidad Binacional ITAIPU, emprendimiento histórico que selló la integración y cooperación entre Paraguay y Brasil para la concreción de una de las mayores hidroeléctricas del mundo en generación de energía limpia y renovable.


ITAIPU es, sin dudas, la obra más representativa de paraguayos y brasileños y motor de desarrollo para ambas naciones. Los 50 años representan para la Entidad numerosos logros y también importantes desafíos, como lo son la revisión del Anexo C (bases financieras) del Tratado y la implementación del Plan de Actualización Tecnológica de la Central Hidroeléctrica, en plena marcha.

Respecto a este acontecimiento, el director general paraguayo, Justo Zacarías Irún, manifestó que el aniversario coincide con un momento significativo en la vida institucional de ITAIPU. “Es un momento auspicioso en el que nos encuentra este cumpleaños número 50 y nos da un presagio de que podemos tener paz, armonía y tranquilidad para los próximos años”, expresó.

Asimismo, resaltó el reciente acuerdo alcanzado por las Altas Partes Contratantes para la definición de la tarifa y el presupuesto de la Entidad que regirán hasta el 2026. “Con la claridad y las definiciones de los números, lo que vamos a hacer en la ITAIPU es apretar el acelerador para que sigamos siendo ese factor de desarrollo que la gente espera de nosotros”, enfatizó el director general paraguayo.

Añadió que el presidente de la República, Santiago Peña, con su gabinete y su equipo, así como los consejeros y directores de la Entidad, están trabajando para que los recursos obtenidos en ITAIPU tengan realmente un impacto social y lleguen a la población, principalmente a la más vulnerable.

Igualmente, el director Zacarías Irún remarcó que el valor de la tarifa acordado permitirá generar unos USD 280 millones en concepto de royalties; más otros USD 650 millones para inversiones sociales por año; unos USD 265 millones por compensación de energía y USD 53 millones en utilidades de capital para la ANDE, lo que totaliza una cifra histórica de USD 1.250 millones anuales por los próximos tres años.

Recordó que los seis ejes definidos por el Gobierno Nacional guardan relación con salud, alimentación y educación de la niñez paraguaya, seguridad nacional y ciudadana, infraestructura vial, transporte público e infraestructura eléctrica.

Añadió que otro aspecto fundamental definido con el Brasil tiene que ver con la vigencia del acuerdo operativo, lo cual permitirá a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) realizar importantes inversiones en el sistema eléctrico para aprovechar aún más la energía que corresponde al Paraguay y avanzar hacia la soberanía energética.

Por otro lado, el titular paraguayo de la Binacional precisó que en breve se dará inicio al proceso de revisión del Anexo C del Tratado, cuya definición será clave para seguir fortaleciendo el desarrollo del Paraguay en las próximas décadas.

En la actualidad, ITAIPU mantiene su liderazgo mundial en generación de energía limpia y de calidad. Asimismo, es responsable de suministrar más del 85% del requerimiento eléctrico del mercado paraguayo y alrededor del 12% de todo el consumo brasileño.

Antecedentes históricos

El 17 de mayo de 1974, en una ceremonia realizada en el Hotel das Cataratas de Foz de Yguazú, quedó formalmente constituida la ITAIPU Binacional para administrar la construcción de la hidroeléctrica. La conformación del Consejo de Administración y del Directorio Ejecutivo se realizó en presencia de los mandatarios del Paraguay y de la República Federativa del Brasil, Generales de Ejército, Alfredo Stroessner y Ernesto Geisel, respectivamente.

El citado acto se llevó a cabo luego de la designación por los respectivos Gobiernos de sus representantes en los órganos directivos de la nueva Entidad Binacional, que fue constituida con el objetivo de edificar y dirigir la usina, cuyas primeras máquinas llegaron a la cantera de obras ese mismo año, aunque el inicio efectivo de los trabajos fue en enero de 1975.

Diez años después de aquel acto, la hidroeléctrica empezaría a producir electricidad, con el objetivo de impulsar el desarrollo de Paraguay y Brasil.

Energía para el desarrollo

Desde el inicio de sus operaciones en 1984, la usina registra una producción acumulada de 3.011.000 gigawatts hora (GWh). En el año 2016 la Central Hidroeléctrica ITAIPU alcanzó una producción histórica de 103.098.366 MWh y estableció una marca mundial de generación de energía eléctrica limpia y renovable.

En total, desde 1985 hasta abril de 2024, la empresa binacional transfirió al Estado paraguayo más de USD 13.182 millones, en concepto de las obligaciones contempladas en el Anexo C.

Protección de la biodiversidad

A través de la gestión eficiente y una planificación constante de acciones, la Central Hidroeléctrica ITAIPU no solo genera energía limpia y renovable, sino que contribuye a mantener la biodiversidad de la región y promover el desarrollo sostenible de la población. En el apartado medioambiental, la atención de la Entidad va más allá del cuidado de los ríos, corrientes y nacientes que aportan el agua que mueve a la usina. ITAIPU preserva la fauna y flora, gracias a sus reservas, refugios biológicos y al Centro de Investigación de Animales Silvestres (CIASI), los cuales ayudan a proteger a las especies nativas.

En materia medioambiental el aporte de ITAIPU es invaluable, la Binacional protege y conserva más de 100 mil hectáreas de bosques y refugios, y es la primera central hidroeléctrica del planeta en ser admitida en la Red Mundial de Reservas de Biósfera por la UNESCO, por sus ocho reservas naturales de importantes extensiones.

Finalmente, otro hito que marca los 50 años de la Entidad Binacional es el Plan de Actualización Tecnológica de la Central Hidroeléctrica, que se puso en marcha hace dos años en abril de 2022. Será sin dudas un salto hacia una tecnología digital del tercer milenio, agregando funcionalidades y manteniendo el desempeño y confiabilidad de los equipamientos, con foco en los sistemas de comando, control, regulación, supervisión y protección de la usina.

Fuente: www.itaipu.gov.py

Paraguay avanza en la desdolarización de su deuda pública y busca financiamiento sostenible

El ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, afirmó que el país planea continuar con este proceso en el segundo semestre del año, si las condiciones del mercado lo permiten.


Aseguró que Paraguay ha tomado medidas concretas en esta dirección, como la venta de bonos en dólares y la emisión del primer bono soberano en guaraníes. En cuanto a las negociaciones comerciales, lamentó el estancamiento del acuerdo con la Unión Europea, pero expresó optimismo sobre un posible acuerdo con los Emiratos Árabes Unidos.

Carlos Fernández Valdovinos, ministro de Economía y Finanzas, dijo en una entrevista con el prestigioso medio económico y financiero Bloomberg, que el país planea continuar con su estrategia de desdolarización de la deuda pública en el segundo semestre del año, esto junto con la búsqueda de financiamiento sostenible y la diversificación de las relaciones comerciales que posicionan a Paraguay como un país que apuesta por un futuro económico sólido y sostenible.

«Si las condiciones del mercado siguen mejorando, podríamos continuar con el proceso de desdolarización de la deuda», afirmó el ministro Fernández Valdovinos, quien se encuentra en Washington DC en las Reuniones Anuales del Grupo Banco Mundial (GBM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El secretario de Estado explicó al medio internacional que Paraguay ha tomado medidas concretas en esta dirección en los últimos meses. Desde diciembre pasado, la administración del presidente Santiago Peña ha vendido el equivalente a más de USD 340 millones en bonos y emitió el primer bono en guaraníes por unos USD 500 millones, en febrero.

Asimismo, expresó que la decisión de desdolarizar la deuda se basa en la favorable coyuntura económica que atraviesa Paraguay. Dijo que se espera que la economía del país crezca un 3,8% este año, frente al 4,7% en 2023.

Por otra parte indicó que la baja inflación ha permitido al Banco Central del Paraguay (BCP) recortar su tasa de referencia en 250 puntos básicos en los últimos ocho meses hasta el 6%, y las finanzas públicas disciplinadas han generado confianza entre los inversores, abriendo la puerta a mejores condiciones de financiación en el mercado local.

En línea con el compromiso con la sostenibilidad ambiental, manifestó a Bloomberg que Paraguay también está explorando la posibilidad de emitir bonos verdes. «El año que viene veremos qué espacio tenemos para emitir un bono verde», dijo el titular de la cartera económica.

Refirió que, para ello, el país está trabajando en colaboración con el FMI y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En cuanto a las negociaciones comerciales, lamentó el estancamiento del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, atribuyéndolo a motivos políticos más que económicos.

Sin embargo, expresó optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo comercial con los Emiratos Árabes Unidos en el corto plazo.

«Mercosur está cerca de alcanzar un acuerdo comercial con los Emiratos Árabes Unidos. Apostamos a ver qué otros países pueden ocupar ese espacio dejado por los europeos», dijo.

Fuente: marketdata.com.py/

Pobreza: Una inadmisible deuda social con la población

Asunción, Paraguay.- El Instituto Nacional de Estadística dio a conocer esta semana el nuevo porcentaje de población que se encuentra en situación de pobreza total y pobreza extrema. Los datos son vergonzosos para un país que lleva casi dos décadas de estabilidad macroeconómica, un alto crecimiento del producto interno bruto y que se ubica entre los primeros productores o exportadores mundiales de varios rubros. Con este contexto económico, solo queda pensar que la persistencia de la pobreza refleja falta de voluntad de las élites, tanto políticas como económicas.


No hay justificación posible para que un país con la riqueza natural y producida, mantenga alrededor del 25% de su población en situación de pobreza por tanto tiempo.

Si bien es necesario hacer ajustes derivados de los nuevos datos del censo, la evolución de la pobreza mantiene la tendencia que se observa desde varios años atrás. Desde 2002 viene reduciéndose, pero a ritmos muy diferentes, con un preocupante estancamiento en alrededor del 23% de la población desde 2019. El nivel de pobreza verificado en 2023 fue similar al del último año previo a la pandemia.

Entre 2003 y 2013, la reducción de la pobreza fue superior a 2 puntos porcentuales por año, incluso con el aumento de su nivel en 2006 resultado principalmente del incremento de la inflación de alimentos ese año.

A partir de 2014, la reducción de la pobreza cae a menos de 1 punto porcentual por año y la evolución se vuelve más errática, ya que en este último periodo aumentó tres veces, incluyendo los dos años de la pandemia.

El enlentecimiento y la volatilidad de la reducción de la pobreza contrasta con el nivel de crecimiento económico relativamente alto. Sin embargo, si se analizan otras variables relacionadas con la pobreza, como el empleo y el acceso a salud, se puede ver que algunos indicadores básicos, como los ingresos laborales, la informalidad laboral o las consultas médicas, están estancados o en retroceso en los últimos años. Este conjunto de datos da cuenta de una realidad difícil de negar.

Posiblemente, el indicador más importante tanto para el objetivo de reducción de la pobreza como de la paz social, la seguridad ciudadana y la gobernabilidad es la desigualdad, también estancado e incluso con un aumento en 2022.

Unas semanas atrás se conoció el último valor del índice de desarrollo humano, que incorpora tres dimensiones: producto interno bruto, salud y educación. También muestra un estancamiento desde 2014. Este índice, si bien va más allá de la pobreza monetaria, incorpora dos variables cuyo efecto (o no efecto) es casi directo y en el corto plazo en la pobreza: PIB y salud. Pero también incluye datos sobre educación, con impacto a mediano y largo plazo en la reducción de la pobreza.

El conjunto de datos estadísticos con que cuenta el país muestra la preocupante persistencia de la pobreza. Igual de importante que reducir la pobreza es mantener fuera de la pobreza y romper con la transmisión intergeneracional de ella.

Al menos el 40% de la población está muy cerca de la línea de pobreza, por lo tanto, tiene alto riesgo de caer en esta. Las condiciones laborales no ayudan a salir de la pobreza; al contrario, en algunos grupos etarios el trabajo remunerado se convierte en la causa de la pobreza crónica y estructural. Al prevalecer altos niveles de informalidad e inseguridad económica entre los adultos de las familias, en muchos casos la salida de la pobreza obedece al trabajo infantil y adolescentes, con lo cual se reduce la pobreza monetaria coyuntural, pero se crean las bases para la pobreza a largo plazo. Los adolescentes dejan el sistema educativo, mientras que jóvenes y adultos que trabajan son excluidos de los sistemas de seguridad social. Todos ellos serán pobres más adelante. El país no tiene futuro.

La reducción de 2 puntos porcentuales de pobreza, manteniendo la situación en la que está la mayor parte de la población, no solo no es un resultado exitoso, sino que además corre el riesgo de basarse en condiciones que terminarán perpetuando la baja productividad y la volatilidad del crecimiento económico, además de mantener al país en los niveles de desarrollo más bajos de la región desde que existen estadísticas comparables.

Fuente: UH

SALUD MENTAL EN PARAGUAY: LO QUE REVELAN LOS DATOS

La forma de ser paraguaya está colmada de positividad y sosiego con acento guaraní. Aún en tiempos difíciles no es raro oír a un paraguayo decir que todo está “super tranquilo” o “iporãmbaite” (todo está bien) con una amplia sonrisa. Si bien esta actitud denota optimismo, puede también eclipsar el estado real del bienestar de las personas ante las crisis como la pandemia que estamos viviendo cuando, más allá del “todo está bien”, subyacen amenazas a su salud mental.


Entre mayo y junio del 2021, el Banco Mundial llevó a cabo Encuestas de Alta Frecuencia (EAF) en varios países de Latinoamérica y el Caribe con el objetivo de evaluar el impacto de la pandemia sobre la población.

Entre sus resultados se puede observar que, con un puntaje de 0,28, Paraguay se posicionó en cuarto lugar (empatando con Ecuador y Bolivia) entre los países con resultados más preocupantes dentro del Índice de Vulnerabilidad de la Salud Mental , por detrás de Chile, Perú y Haití.

Este índice, donde 0 representa la menor vulnerabilidad y 1 la mayor vulnerabilidad, muestra la puntuación media asignada a los países en base a la encuesta, considerando la incidencia de cinco problemas de salud mental sobre los encuestados en los treinta días anteriores a las entrevistas:

- dificultad para dormir;

- ansiedad, nerviosismo o preocupación;

- actitudes agresivas o irritabilidad con otros miembros del hogar;

- conflictos o discusiones con personas fueras del hogar; y sentimientos de soledad.

¿Qué población es la más afectada? 

Desagregando este índice para Paraguay, se evidencia que los problemas de salud mental mencionados tienen mayor incidencia en el área urbana, con un puntaje de 0,30 versus 0,24 en el área rural. Considerando el género, se observa que las mujeres de las áreas urbanas presentan mayor vulnerabilidad en su bienestar mental (0,33), contrastando con los hombres de las zonas rurales (0,15), quienes emergen como los menos afectados.

Si se añade estatus laboral al análisis, los hombres desempleados lideran una amplia brecha en ambos extremos: por un lado, los desempleados de las zonas urbanas alcanzan un preocupante puntaje de 0,37; por el otro, los desempleados de las áreas rurales registran un índice de 0,13, muy por debajo del promedio nacional.

Poniendo estos resultados en contexto, la Encuesta de Alta Frecuencia en Paraguay fue aplicada en medio de lo que fue, hasta hoy, el pico de la pandemia. Es decir, la brecha observada en el gráfico de arriba puede, en parte, ser explicada por el impacto de la propagación del virus, así como de las necesarias medidas de mitigación. En materia sanitaria y económica, las zonas urbanas fueron golpeadas con mayor intensidad que las zonas rurales. Esto se reflejó, por ejemplo, en los números de pobreza del 2020, estimados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que muestran que el área urbana experimentó un crecimiento de más de cinco puntos porcentuales (del 17,5% de pobreza en 2019 a un 22,7% en 2020) mientras que el área rural se mantuvo prácticamente igual al año anterior (pasando del 33,4% al 34,0% de pobreza).  

En cuanto a lo laboral, el porcentaje de hombres que perdió el empleo que tenía antes de la pandemia y se encontraba desempleado al momento de la entrevista aumentó en más de siete puntos porcentuales en relación con lo reportado en la encuesta de mayo de 2020 (pasando del 7,3% a más del 14,4%).

De manera más general, sin embargo, son las mujeres quienes han registrado mayores niveles de vulnerabilidad, con un puntaje de 0,32 versus el de 0,24 alcanzado por los hombres. Llamativamente, en contraste con sus contrapartes masculinos, fueron las mujeres empleadas, tanto del área urbana como del área rural (con puntajes de 0,34 y 0,32, respectivamente), quienes han visto alterada su salud mental en mayor proporción que aquellas desempleadas (tanto del área urbana y rural puntuando 0,29).

Y es que, además de trabajar fuera de casa, muchas paraguayas han experimentado un incremento significativo en las tareas del hogar durante la pandemia, introduciendo así un desgaste adicional a su bienestar mental.

En efecto, a excepción de un solo indicador que mide conflictos o discusiones con personas ajenas al hogar, la tendencia fue que un mayor porcentaje de mujeres que de hombres reportó haber padecido problemas relacionados a la salud mental durante los treinta días anteriores a la aplicación de la encuesta.

Así, el 31,5% de las mujeres manifestó haber tenido problemas para dormir, en comparación al 27,4% de los hombres. De igual manera, cerca del 12% de las mujeres dijo haber tenido actitudes agresivas en el hogar, mientras que el porcentaje de los hombres que reportó lo mismo fue de 9,7%. Asimismo, el 36% de las paraguayas expresó que en los treinta días anteriores a la encuesta tuvo sentimientos de soledad, en tanto que para los hombres la tasa fue mucho menor (16,6%).

No obstante, de entre todos los indicadores de vulnerabilidad de la salud mental, el que presentó mayor incidencia en Paraguay fue el de ansiedad , nerviosismo o preocupación. Con tres de cada cinco personas reportando haberse sentido ansiosos en el último mes, el país se ubica en primer lugar en Latinoamérica con esta medida. Y son de nuevo las mujeres, con el 70,4%, quienes encabezan la tabla por encima de los varones (53,5%).

En medio de la crisis sanitaria, la ansiedad, el nerviosismo y la preocupación fueron particularmente altos entre aquellos que habían tenido familiares enfermos, y entre quienes se habían quedado sin el trabajo que tenían antes de la pandemia y que además se encontraban desempleados.

¿Qué se puede hacer?

Con estos resultados, se torna primeramente importante asimilar la naturaleza multidimensional de la salud mental. Es decir, desde lo social a lo económico, pasando por lo cultural y lo ambiental, las causas que conllevan al deterioro del bienestar emocional son diversas. Como tal, es fundamental incluir a la salud mental como un tema transversal en el diseño y formulación de políticas públicas  en todas las áreas, con una visión más humana y social.

La salud mental representa para América Latina un reto para el cual aún no estamos completamente preparados, y Paraguay no es la excepción . Según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) del 2018, el gasto destinado a la salud mental en los países de la región representaba en promedio solo el 2% de su presupuesto de salud, mayoritariamente centrado en el funcionamiento de hospitales psiquiátricos, con un limitado enfoque en iniciativas de prevención.

En ese contexto, la pandemia de COVID-19, con todas sus sombras, desnudó la preocupante realidad de la salud mental en nuestros países, con vulnerabilidades que, de no ser corregidas, podrían en el futuro profundizar la problemática.

Por este motivo, recomendamos desarrollar normativas integrales que, por un lado, defiendan los derechos de los pacientes, ayudando a reducir el estigma social asociado a las enfermedades de salud mental, y que, por el otro, orienten las políticas de protección del bienestar emocional de todas las personas.

Se hace imperante la promoción de iniciativas que garanticen un mayor y mejor ceso a servicios y a profesionales de salud mental que brinden asistencia, contención, y tratamientos médicos de calidad cuando estos sean necesarios.

Esto tendrá gran impacto si, además de la atención individual tradicional, se implementasen modelos de apoyo familiar y comunitario, instalando la noción colectiva de que el buen estado de la salud mental de las personas es, ni más ni menos, un esfuerzo mancomunado.


POR GUSTAVO CANAVIRE-BACARREZALUIS RECALDE-RAMÍREZ

Fuente: worldbank.org


Pobreza, hambre, salud y educación: Paraguay y los ODS

Los ODS – Objetivos de Desarrollo Sostenible, son reglas de convivencia mundial a las que Para­guay se adhiere junto con 193 países del mundo para a través de sus 17 Objetivos Globales abor­dar temáticas esenciales sobre cinco temas: personas, medioambiente, prosperidad, cultura de paz y alianzas.


El proceso de implementación de los ODS, establece la conformación a más tardar a fines de este año de Grupos de Trabajo coordinados por la Comisión Interinstitu­cional de Coordinación para la implementación, segui­miento y monitoreo de los compromisos internaciona­les asumidos por el país en este marco (Comisión ODS), para la implementación de los 17 Objetivos organizados en Ejes Económico, Social y Ambiental. El Eje Social abarca ocho de los ODS y en esta oportunidad daremos una mirada a cuatro de ellos: ODS 1 “Fin de la pobreza”, ODS 2 “Hambre cero”, ODS 3 “Salud y bienestar” y ODS 4 “Educación de calidad”.

La pobreza es un problema de derechos humanos e involucra mucho más que falta de recursos e ingresos, por lo que el ODS 1 apunta a ponerle fin. Implica además hambre, desnutrición, falta de vi­vienda digna, acceso limitado o insatisfacción de necesidades básicas como agua, saneamiento, sa­lud y educación, involucrando también exclusión social y discriminación, así como falta de partici­pación en la toma de decisiones, especialmente las que afectan de manera directa las vidas de las personas. 

Si bien la pobreza extrema se ha redu­cido en los últimos años, con una población total de 6.852.068 personas, la Encuesta Permanente de Hogares de 2017 muestra que el 26,40% de ella se encuentra en situación de pobreza y el 4,41% en situación de pobreza extrema, ubicándose geo­gráficamente en mayor proporción y severidad en el área rural.

Interesa erradicar la pobreza porque nuestro bienestar está vinculado al de los demás, ya que la desigualdad perjudica el crecimiento económico y vulnera la cohe­sión social, incrementando las tensiones sociales y polí­ticas. Para lograrlo, el gobierno debe aplicar políticas y el sector privado puede contribuir generando empleos de calidad y sostenibles, propiciando crecimiento inclusi­vo y promoviendo la igualdad.

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Actualmente en el mundo 1 de cada 9 personas está sub­alimentada, esto genera que sean menos productivos y más propensos a enfermedades, viéndose afectados en sus capacidades para aumentar sus ingresos y mejorar su calidad de vida. El ODS 2 busca eliminar el hambre a nivel global, lograr la seguridad alimentaria y promover la agricultura sostenible. En nuestro país en 2010 la des­nutrición crónica llegaba al 15% de niños y niñas, datos del Ministerio de Salud de 2017 muestran una disminu­ción de esta tasa alcanzando el 12,3%.

Para terminar con el hambre, necesitamos reformas en el sistema agrario y alimentario, para aumentar la capa­cidad productiva pero de manera sostenible y amigable con el medio ambiente.

Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades es el objetivo del ODS 3. En Paraguay los Indicadores Básicos de Salud de 2017 esta­blecen que la esperanza de vida al nacer es para ambos sexos de 73,8 años, siendo la tasa de mortalidad neona­tal de 9,5 por cada 1000 nacidos vivos. Por otro lado, las causales con más alta tasa de mortalidad registrada son

las enfermedades del aparato circulatorio (120 sobre 100.000 habitantes a nivel país), seguida por los tumo­res (66,6) y las causas externas (49%) que refieren en su mayoría a accidentes de motocicleta, a las que siguen otras causales en menor proporción. Entre 2013 y 2017 las muertes maternas fueron reducidas en un 30% y la tasa de mortalidad neonatal en un 18,6%.

Los graves riesgos para la salud, altas tasas de mortali­dad materna y neonatal, propagación de enfermedades y mala salud reproductiva, ahondan las desigualdades y nos alejan de la prosperidad. Para alcanzar este objetivo, se debe propiciar una financiación más eficiente de los sistemas de salud, mejorar el saneamiento y la higiene, aumentar el acceso a los servicios médicos y de salud sexual y reproductiva, así como promover acciones para reducir la contaminación ambiental.

Por último, el ODS 4 busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportu­nidades de aprendizaje durante toda la vida para todos. Hoy, 6 de cada 10 niños y niñas que comenzaron la primaria en Paraguay, no logran finalizar la educación secundaria, vulnerando de esta manera sus posibilida­des de conseguir un empleo digno y romper el círculo de pobreza.

La educación contribuye a empoderar a las personas para que desarrollen plenamente sus capacidades, además reduce las brechas de género y contribuye a fomentar la tolerancia y crear sociedades más pacíficas reduciendo las desigualdades. Cada año de educación significa mejores valores en relación a la reducción de la pobreza del núcleo familiar y en general a nivel de la población. Si bien el acceso y la matriculación se han incrementado desde la última reforma educativa, aún quedan pendientes temas como el mejoramiento de la calidad de la educación así como de las tasas de reten­ción y culminación en tiempo (es decir, en la edad que corresponde) de los ciclos educativos.

Nos encontramos al inicio de un nuevo gobierno que tendrá la responsabilidad y oportunidad de legar al país avances significativos en la reducción de brechas para la conquista de derechos y el bienestar de los ciudadanos. Con los ODS como hoja de ruta, los esfuerzos conjuntos, decisiones y acciones oportunas que tome el gobierno, permitirán que el Paraguay avance hacia un futuro de prosperidad para todos los ciudadanos.

Por Paola Vaccotti para MCS - 5 dias

Paraguay, la isla con sorprendentes logros

Trascribimos la opinión de El Observador de Uruguay

Paraguay se empeña en ser diferente al continente americano y continúa creciendo a paso firme a medida que consolida trabajosamente su institucionalidad democrática. El país mediterráneo se encuentra próximo a conseguir la nota de grado inversor, cosa que sería efectiva antes del 2020. Las perspectivas de negocios e inversores es más que favorable.




La pujanza de una población joven y las condiciones más que favorables para instalarse allí están convirtiendo la tierra de los guaraníes en un lugar donde es posible apostar para crecer. Asunción, la vieja capital colonial, cambia su cara mes a mes. Abren centros comerciales, emprendimientos gastronómicos, hoteles cinco estrellas y crecen edificios modernos y desarrollos urbanos tanto para oficinas como para vivienda. 


Su clase media crece casi al mismo ritmo que su naturalidad. La inminente mejora del grado inversor avizora tiempos aún mejores para un país largamente postergado por el resto del continente. Se prevé la llegada de fondos frescos lo que dinamizará el crédito y por ende el consumo.

Se espera un ¡Boom! de la construcción que continuará cambiando el horizonte de las ciudades que crecen y dinamizan la economía. En su capital ya se ve el nuevo centro de Asunción, con los flamantes hoteles altos donde se celebran fiestas en sus azoteas casi diariamente; es una clara demostración de lo que allí sucede.


La clase media crece casi al mismo ritmo que su natalidad. La inminente mejora del grado inversor avizora tiempos aún mejores para un país largamente postergado por el resto del continente. En relación al mercado inmobiliario las perspectivas son de más que positivas. “Apuntamos a dos años en que el aumento de la demanda va a ser muy consistente y eso va a generar un aumento de los precios de inmuebles”, destacó en El Observador el CEO de la firma Corar Internacional, Miguel Ángel Fernández, experto en desarrollo inmobiliario.

Paraguay tiene una población que supera a los 7 millones de habitantes de los que se prevé un tercio salga a buscar vivienda en los próximos años. Paraguay lentamente va dejando el conservadurismo que lo caracterizó para comenzar a abrazar las exigencias y posibilidades que ofrece el siglo XXI y con astucia genera las condiciones para que las divisas y los empresarios y emprendedores se sientan a gusto. Todo eso late en su población y se huele en el aire.

Fuente: 5 dias

La débil recuperación de Latinoamérica

La región necesita gobiernos que cumplan con sus socios comerciales y con sus ciudadanos


Latinoamérica ha regresado a la senda del crecimiento económico con proyecciones de alrededor del 1% en 2017 y del 2% en 2018. Además, si bien estuvo dos años en recesión, la solidez de las instituciones y las políticas permitieron moderar la caída.

De hecho, la mayoría de países lograron mantener crecimientos aceptables, lo que recuerda que hay que hablar de Américas Latinas. No obstante, la recuperación es débil, en un contexto socio-político movido. Latinoamérica acumulará cinco años de alejamiento a los niveles de ingreso de las economías más desarrolladas, en un momento político clave, dado que entre 2016 y 2018 se habrán celebrado 15 elecciones presidenciales.

Este es momento de política, no de políticas. De gobiernos que cumplan con sus socios comerciales, con sus ciudadanos, y en especial con sus jóvenes, como fue reclamado en el Foro Económico Internacional para América Latina y el Caribe 2017, organizado por el Centro de Desarrollo de la OCDE, el BID y el Gobierno francés.

La región precisa de gobiernos que cumplan con sus socios comerciales, con apertura e integración. La OCDE ha llamado a resetear la globalización, apostando por el multilateralismo y la apertura, y simultáneamente implementando medidas para proteger a aquellos afectados negativamente. Afortunadamente, Latinoamérica se ha distanciado de las tendencias en los países del G20, quienes han aprobado desde 2012 más de 1.725 restricciones al comercio según Global Trade Alert. Ha intensificado la agenda con nuevos socios como China, e internamente, dos de las principales plataformas regionales de comercio, Alianza del Pacífico y Mercosur, muestran su voluntad de acercamiento, augurando avances en cooperación aduanera, apoyo a PYMES y cadenas regionales de valor.

La región precisa de gobiernos que cumplan con sus ciudadanos, con eficiencia, apertura y visión. La confianza de los latinoamericanos en sus instituciones, tradicionalmente limitada, se ha debilitado. Hoy ocho de cada diez ciudadanos de la región creen que la corrupción está extendida en su gobierno, seis de cada diez están insatisfechos con su sistema de salud y casi cinco de diez con la educación, y solo cuatro de cada diez confían en las elecciones. 

La eficiencia exige simplificar los trámites a ciudadanos y empresas aprovechando la tecnología, como recientemente muestra Perú, donde las entidades estatales solo podrán solicitar una vez el documento de identidad a sus ciudadanos porque sus agencias estarán interconectadas. 

La apertura pasa por involucrar a los ciudadanos en decisiones, aumentar la transparencia de las cuentas públicas —como la iniciativa Conozca en qué se gasta su dinero en Costa Rica, que permite acceder a información en tiempo real sobre el gasto público— y establecer órganos de lucha contra la corrupción. 

Los Estados han de ser más innovadores y visionarios ante un futuro en el que la revolución tecnológica, la transición demográfica y el cambio climático definen nuevas demandas. Los laboratorios de innovación social para avanzar en la digitalización en Uruguay o en Rio de Janeiro, y el uso de big data para proveer mejores servicios, como están comenzando a implementar Buenos Aires o Bogotá en transporte, o Brasil en salud, son buenas prácticas.

La región precisa de gobiernos que cumplan con sus jóvenes, con educación de calidad y oportunidades de empleo formal y emprendimiento. Latinoamérica es una región joven: uno de cada cuatro ciudadanos —163 millones— tiene entre 15 y 29 años. Sin embargo, cuatro de cada diez jóvenes no estudian, no trabajan y no se capacitan (‘ni-ni-nis’) o si trabajan lo hacen en el sector informal. Esta situación es peor para mujeres (la mitad son ni-ni-nis o informales), y para jóvenes de hogares de ingreso medio y bajo (siete de diez jóvenes de hogares pobres están desconectados). 

La vulnerabilidad se está transmitiendo de padres a hijos e hijas, y ello impactará en toda su trayectoria laboral. Lo bueno es que sabemos qué funciona; educación combinada en aulas, capacitación en el trabajo y servicios de búsqueda de empleo (como ProJoven en Brasil y Perú, Jóvenes en Acción en Colombia); apoyo al emprendimiento reduciendo barreras de entrada (como la Ley de Emprendedores de Argentina que permite crear empresas en un día), desarrollando instrumentos financieros flexibles (como Ruta N en Colombia o Start-Up en Chile); mentoría y fortalecimiento de vínculos con redes comerciales como la Alianza del Pacífico. La economía de la región (medida por su PIB) podría incrementarse inmediatamente un 3%, el equivalente a una Guatemala, si todos los jóvenes ni-ni-nis e informales encuentran un empleo formal.

Gobiernos que cumplan con sus socios comerciales, con sus ciudadanos y con los jóvenes son indispensables en la agenda de Productividad e Inclusión. Solo así se logrará traducir la desconfianza, e incluso las protestas en cambio real. Y solo así se convencerá a ciudadanos y empresas de que cumplir con las reglas y pagar impuestos merece la pena. No es fácil, ¿pero qué es fácil en los tiempos que vivimos? Y se puede.

Fuente: El país
Escrito por Ángel Melguizo es jefe de la unidad de América Latina y el Caribe del Centro de Desarrollo de la OCDE

BCP: 287 empresas captaron capital extranjero en 2016

El Banco Central del Pa­raguay (BCP) presentó el día de ayer los resultados de la inversión extranje­ra directa (IED) al cierre del año 2016. Los datos indican que los flujos de entrada sumaron los US$ 1.488,4 millones el año pasado. 

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Los resultados señalan que los flujos ne­tos al Paraguay sumaron los US$ 320,3 millones, ya que los flujos brutos de sa­lida llegaron a US$ 1.168,1 millones. Los flujos netos se incrementaron en 4,8% en el 2016 en comparación al año anterior, lo que se­gún los expertos del BCP es una noticia muy posi­tiva, teniendo en cuenta la reducción del 26% que se observó en el 2015 y la disminución de la inver­sión que se aprecia a nivel regional.

En el 2016, la IED de América Latina y el Cari­be cayó 9% y la de Améri­ca del Sur 10%.

A pesar del incremento de los resultados netos, se pudo apreciar una caí­da de 9,4% en los flujos brutos de entrada, ya que en el 2015 los mismos sumaron los US$ 1.644,5 millones.

ACTIVIDADES

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En cuanto a la inversión por tipos de actividades, se pudo observar una re­cuperación en la IED des­tinada a la elaboración de aceites, que había dismi­nuido significativamente en el año 2015 como con­secuencia de la caída de los precios internaciona­les.

La inversión en la elabo­ración de aceites pasó de US$ 72,2 millones en el 2015 a US$ 139,9 millones en el año 2016.

Por otro lado, se regis­traron disminuciones en la IED destinada a la in­termediación financiera, al comercio y a la produc­ción de carne.

PAÍSES

Según los datos del in­forme, 287 empresas rea­lizaron algún tipo de IED en el año 2016, de las cua­les 272 son empresas no financieras, 9 son bancos y 6 instituciones son del rubro de seguros.

El país que tiene la mayor participación en la canti­dad total de instituciones con IED en el Paraguay es Brasil, con un total de 77 empresas. En el segundo lugar se posicionó Estados Unidos con 29 organiza­ciones.

España y Argentina com­partieron el tercer lugar, registrando 23 empresas.

BUENAS NOTICIAS

Miguel Mora, economista jefe del Banco Central del Paraguay, mencionó so­bre el tema: “Esto es muy positivo, porque la región está en baja, se vieron re­ducciones significativas. Lo que siempre menciona­mos es que hubo un golpe muy fuerte a la economía que fue la reducción de los precios de los commo­dities que influye en los flujos, porque estos son resultados de la actividad económica de las empresas y lógicamente durante el 2015 y 2016 estas institu­ciones se han desenvuelto en un contexto económico mucho más negativo por la caída de precios, por la revalorización que tuvo el dólar en el año 2015 y por el aumento de las tasas de interés internaciona­les respecto al período del boom de los commodities. A pesar de ese escenario tuvimos estos resultados positivos, que es cierto, son menores a los vistos en el año 2011 o 2012 pero hay que tener en cuenta que estas inversiones llegaron a sectores en los cuales noso­tros tenemos ventaja com­parativa”.

Publicado en La nacion
José Meyer
jmeyer@5dias.com.py

Paraguay y el otro lado del secreto mejor guardado de América Latina

El Foro Económico Mun­dial reveló su índice de Competitividad 2017-2018, demostrando la situación actual del país, una extre­ma pobreza en la mayoría de los pilares fundamenta­les para el desarrollo.

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En los últimos años la co­rrupción se posicionó como el principal problema a la hora de hacer negocios, demostrando la falta de transparencia por parte de las autoridades del Go­bierno y al mismo tiempo en el control al sector pri­vado. Esto mientras que el Presidente de la República se llena la boca hablando sobre la transparencia que en teoría promueve.

Lo anterior se ve refleja­do claramente en lo que se refiere a la percepción ins­titucional que hay, ya que Paraguay figura entre los países donde hay más so­bornos y pagos irregulares a nivel mundial.

El Gobierno actual ha in­tentado impulsar el desa­rrollo de la infraestructura nacional, pero sus esfuer­zos aún no se reflejan en las estadísticas del foro ya que entre los 137 países to­mados en cuenta, Paraguay ocupa el puesto 124, siendo uno de los más atrasados a nivel mundial en lo que es infraestructura vial, por­tuaria o de aviación.

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Es importante destacar que el sector agroganadero en Paraguay significa más del 20% del Producto In­terno Bruto y tiene una de­pendencia directa con este rubro, por lo que la falta de infraestructura golpea directamente al desarrollo del país.

El segundo pilar que mide el Foro Económico es sobre el entorno macroeconómi­co, donde Paraguay se ha sabido posicionar muy bien y ser la envidia de la región, con una economía que cre­ce -a pesar de las falencias existentes- a una tasa del 4,5% por año, siendo la ma­yor tasa de la región en el último lustro.

En sectores más puntua­les como salud o educación, Paraguay se encuentra aplazado, perteneciendo incluso al grupo de 3 países con la peor calidad educati­va del mundo.

La pésima calidad educa­tiva tanto en la enseñanza primaria como en las su­periores se ve reflejada en los rankings internacio­nales, donde nuestro país con vergüenza ocupa los últimos lugares, muy por debajo de los promedios regionales.

Y al mismo tiempo, la falta de mano de obra capacita­da es el segundo factor que más complica a la hora de hacer negocios en Para­guay.


Publicado en 5 dias
Santiago Zavattiero
szavattiero@5dias.com.py

Paraguay: Distribución del Gasto en Salud y Gastos de Bolsillo.

Este estudio aborda la composición del gasto de bolsillo en salud de la población paraguaya, con el fin de proveer información precisa a los tomadores de decisiones en el marco de la elaboración de las políticas públicas.

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Para ello se emplea una metodología descriptiva de carácter cuantitativo a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares 2014.

Complementariamente el trabajo busca dar a conocer la composición del sistema de salud, la estructura de financiamiento (pública y privada), así como la evolución de los principales indicadores sanitarios. Para el cálculo de los gastos en salud se utilizan datos de las cuentas nacionales en salud y datos del Banco Mundial.

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A continuación se presentan los principales resultados del trabajo:

• Entre los años 2005 y 2014, el gasto total en salud ha pasado de US$ 531 millones a US$ 3041 millones, es decir tuvo un crecimiento de aproximadamente 6 veces más.

• En el mismo periodo, la participación del gasto público aumentó de 38,8% a 45,9% y el gasto privado se redujo de 61,2% a 54,1%. Sin embargo, el gasto privado sigue siendo el principal componente del gasto en salud.

• Durante el periodo analizado, el gasto en salud con relación al PIB ha pasado de 6,1% a 9,8%, con el mayor impulso en el 2009, con un crecimiento de 2 puntos porcentuales.

• A pesar que el Paraguay es uno de los países con mayor gasto en salud con relación al PIB, el gasto en salud por persona es uno de los menores de la región con apenas US$ 461, cifra muy inferior comparada con países como Uruguay, Chile y Brasil en donde el gasto es 2 a 3 veces mayor. En América Latina el promedio de gasto por persona asciende a US$ 718.

• El gasto de bolsillo por persona se compone de la siguiente manera:

– 43% en medicamentos.
– 18% en exámenes laboratoriales y radiografías.
– 15% en hospitalización e internación.
– 9% en transportes.
– 5% en comidas
– 5% consultas.
– 5% en otros.

• Comparando el promedio de gastos en salud con el promedio de ingresos trimestrales por quintiles, los hogares del primer y segundo quintil (los más pobres) son los que enfrentan mayor carga en relación a sus ingresos con tasas de 10,4% y 7,6%.

• El porcentaje de personas en situación de riesgo de presentar gasto catastrófico ante una eventual atención quirúrgica es de 63,2%.

• El porcentaje de personas con riesgo de empobrecimiento por gastos de atención quirúrgica es

del 59,4%. Sin lugar a dudas en la última década se produjo un aumento en el gasto total en salud, tanto público como privado. Es importante señalar que el gasto público ha reducido la brecha en relación al gasto privado.

Sin embargo, se requiere brindar una mayor inversión social en salud pública debido a que afecta en gran medida a la población con menores ingresos. Una mayor participación del gasto privado puede ser una señal de fallas que tiene el sistema público de salud, debido a que una parte importante de los usuarios que usan los servicios privados señalan como causa los problemas de acceso, la atención poco oportuna y la menor calidad en la red de servicios públicos.

Por lo tanto, en Paraguay se requiere de un sistema de salud más justo desde el punto de vista de su financiamiento. Los costos de la atención médica y las acciones de la salud pública se deben distribuir de acuerdo con la capacidad de pago de las familias, es decir el que más tiene paga más y el que nada tiene pueda a acceder de forma gratuita.

Fuente: Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP)

GLOBALIZACION Y DESGLOBALIZACION: ¿DONDE SE UBICA EL PARAGUAY?

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el 80% del crecimiento mundial registrado desde el inicio de la crisis internacional desatada en 2008 fue aportado por los países en desarrollo. Desde entonces, la región más dinámica de la economía mundial ha sido Asia, con China e India a la cabeza. El FMI prevé que las economías emergentes del Asia representarán el 38% de la economía mundial en 2021, participación similar a la de las economías desarrolladas en el presente. 

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En todas las dinámicas economías emergentes asiáticas, el comercio ha sido un motor extremamente importante para impulsar el crecimiento económico, apoyado en la liberalización multilateral en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC). No obstante, el dinamismo del comercio mundial se viene reduciendo significativamente desde 2012. En 2015 el valor del comercio mundial de bienes se redujo un 14%, mientras su volumen creció apenas 2,7%. En 2016 el volumen del comercio mundial de bienes creció apenas 1,7%, que no solamente fue su menor incremento desde la crisis económica mundial sino también inferior a la tasa de expansión de la economía mundial por quinto año consecutivo. En la historia reciente, la actual etapa de bajo dinamismo del comercio mundial no tiene precedentes desde los años ochenta.

La globalización de la economía mundial no se retrae aún, pero ya no mantiene su dinamismo anterior. Por un lado, el aumento del proteccionismo, la baja demanda mundial y la caída de las inversiones explican, en mayor parte, el pobre desempeño del comercio mundial. Por otro lado, el incesante y acelerado crecimiento de los flujos de transacciones digitales transfronterizas, desde hace una década, ha reducido la necesidad de comercialización de una parte de los bienes.

El gobierno de Barack Obama en Estados Unidos (EE. UU.) había promocionado la Asociación Transpacífica (TPP por las siglas de Trans-Pacific Partnership), un mega acuerdo regional que involucra a ambas riberas del Pacífico[1] y busca deliberadamente la exclusión de China. El acuerdo implicaba ajustes normativos controversiales para la mayor parte de los países integrantes, pero menores para los EE. UU. Con él se buscaba promover una nueva frontera normativa para los acuerdos comerciales en el siglo XXI. 


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Sin embargo, la victoria de Trump y su discurso proteccionista resultaron en la retirada de Estados Unidos, su principal promotor, de la TPP. En su lugar, Trump propone sustituir el multilateralismo por el bilateralismo (con comercio balanceado), el liberalismo por el proteccionismo y la previsibilidad por la imprevisibilidad. Además de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA)[2], Trump impulsa una profunda reforma impositiva que buscará rediseñar los impuestos a la renta, dominantes en el sistema impositivo estadounidense, para transformarlos, en términos prácticos, en un IVA. Así, se pretende elevar la competitividad internacional de los productos estadounidenses mediante deducciones impositivas a las exportaciones, a pesar de que las reglas de la OMC prohíben expresamente ese tipo de rediseño. Eso elevará el riesgo de una guerra fiscal global e impactará negativamente en las perspectivas de atracción de inversiones directas estadounidenses en el mundo y en la región. En el caso de inversión norteamericana hacia el Paraguay el stock de la misma acumula una caída de 39% entre 2013 y 2015 según el BCP).

La retirada de los Estados Unidos de la TPP abrió una ventana de oportunidad para una mayor proyección de China en el Pacífico, centro de la economía mundial en el siglo XXI. Mediante la promoción de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), China busca la exclusión de los EE. UU. y el fortalecimiento de los lazos comerciales con su entorno[3]. Además de incluir a las dos naciones más pobladas del mundo (China e India), los países de la RCEP responden por 31% de las exportaciones mundiales, participación superior al 25% de la TPP.

Aunque su nivel de profundidad sea inferior al propuesto por la TPP, la RCEP busca convertirse en la base de una futura área de libre comercio en Asia y que también abarque a la ribera americana del Pacífico, pero con China en su centro, no Estados Unidos. El reciente interés de Chile y Perú es una prueba de ello. Ambos países tienen tratados de libre comercio (TLC) con EE. UU. y se han plegado a la estrategia estadounidense. Sin embargo, esto no les ha impedido firmar sus propios TLC con Pekín y, después de la retirada de EE. UU. de la TPP, coquetear con la posibilidad de unirse a la RCEP.

Gran parte del éxito de la iniciativa de China dependerá de su capacidad de ampliar el acceso de los demás países a su mercado. Por un lado, el rebalanceo de la economía china desde un modelo de crecimiento fundado en las exportaciones y la inversión hacia un modelo más sustentable, basado en el consumo privado y los servicios, cambia radicalmente el escenario que los países de América Latina deberán enfrentar. El fuerte incremento de los salarios registrados en China desde el inicio de la crisis internacional los ha llevado a niveles superiores a los que se pagan en los principales países de nuestra región. La emergencia de una nueva clase media con fuerte poder adquisitivo en un mercado de enormes dimensiones proporciona grandes oportunidades para los productores de América Latina, no apenas de commodities sino también de bienes manufacturados, particularmente de baja y mediana tecnología. 

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Por otro lado, la iniciativa china “Un cinturón, una ruta” busca emplear el superávit en cuenta corriente chino (la contracara del creciente déficit estadounidense) y las capacidades ociosas de su sector de construcción e industrias interrelacionadas (acero, bienes de capital, entre otros) en la construcción de la infraestructura y rediseño de las principales rutas comerciales de Eurasia, fomentando la apertura de nuevas oportunidades de negocios para sus empresas, aprovechando los menores costos de mano de obra de la vecindad y promoviendo un comercio más equilibrado con su entorno. Esto aceleraría la integración económica, tanto por tierra como por mar, entre países que representan el 65% de la población y cerca de un tercio de la economía mundial dentro de un sistema económico centrado en China.

La constitución de nuevos organismos multilaterales es uno de los ejes de la estrategia china. Instituciones emergentes como el banco de los BRICS y el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura buscan dar concreción a este nuevo orden, compartiendo espacios y compitiendo con otras que aún reflejan el antiguo sistema de Bretton Woods, como el Banco Mundial y el FMI. Pese a su aún limitada capacidad financiera, estas nuevas instituciones poseen potenciales de expansión muy significativos y, seguramente, terminarán por rediseñar la forma como los inversionistas evalúan los riesgos en los países en desarrollo, particularmente de las inversiones en infraestructura, una de las principales fuentes de la recuperación de la economía mundial en el futuro.

Pese a sus limitadas capacidades de incidencia en el curso de estas transformaciones del orden mundial, el Paraguay debe buscar la forma de aprovechar las oportunidades emergentes y de minimizar sus potenciales riesgos. Una opción podría ser la adhesión al banco de los BRICS, que deberá realizar su primera expansión de miembros próximamente, incorporando probablemente a Argentina, Perú, Chile y Colombia. Ello permitiría fortalecer sus lazos con la región, diversificando sus fuentes de financiamiento y ampliando la capacidad de fondeo de la integración de la infraestructura regional entre el Atlántico y el Pacífico, acercándose pragmáticamente, en paralelo, a la República Popular de China.

Entender y aproximarse pragmáticamente a China será también de creciente importancia para el futuro de las hidroeléctricas binacionales. Mientras en Argentina las constructoras chinas están dominando el financiamiento y ejecución de los nuevos emprendimientos hidroeléctricos (¿quién financiará las obras complementarias de Yacyretá y la construcción de Corpus?), en Brasil las distribuidoras de capital chino ya dominan cerca de un cuarto del mercado eléctrico (¿negociaremos con los chinos el precio en el mercado abierto brasileño a partir de 2023?).

Otros países de la región, como Chile y Bolivia, han dado otros pasos hacia este nuevo orden, invirtiendo una reducida parte de sus reservas internacionales en renmimbi, la moneda china. Ello busca profundizar el conocimiento de sus bancos centrales sobre las particularidades de operación en el mercado financiero chino, que está llamado a tener creciente importancia en el futuro sistema monetario internacional multipolar. De hecho, en Chile se ha constituido el primer banco de liquidación en renmimbi de América del Sur.

En términos comerciales, las acciones deben ser mejor coordinadas. Entre 2015 y 2025 América Latina registrará la segunda mayor tasa de expansión de la población en edad laboral en el mundo, apenas por detrás de África. Ello será particularmente significativo en México y Perú, países de la cuenca del Pacífico. Ese potencial de crecimiento endógeno regional debe ser mejor aprovechado por el Paraguay en un momento en el que México busca fortalecer sus lazos con la región ante los riesgos presentados por Trump. Un estrechamiento de las vinculaciones con México, mediante un acuerdo en bloque con el Mercosur, garantizarían al Paraguay un mejor trato de sus marcadas asimetrías con el país azteca, que no está contemplado en las negociaciones de un TLC bilateral. Esto también afianzaría una mayor coordinación entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico en su proyección hacia Asia.

Al mismo tiempo, apoyar la ampliación de las preferencias comerciales de los acuerdos parciales del Mercosur con África del Sur e India, en los cuales se reconoce el trato especial y diferenciado al Paraguay, podría ser una forma de construir un nuevo camino hacia China con un pie en África. Esa sería una acción estratégica considerando que, según Naciones Unidas, la población mundial aumentaría en dos mil millones de personas de aquí a 2050, la mitad de las cuales se encontraría en ese continente. La ratificación del TLC alcanzado con Egipto sería otro paso en esa misma dirección.

Aunque sea un tema delicado para el Mercosur, en especial para el Paraguay, no se debería descartar la invitación china para la realización de un estudio de factibilidad de un TLC entre el bloque sudamericano y China. De ningún modo esto debería estar condicionado a la apertura de negociaciones, pero podría constituirse en un interesante instrumento para fomentar una visión más clara y coordinada entre los países del Mercosur hacia las oportunidades y amenazas representadas por China, incluyendo las limitaciones de apoyarse en las maquilas como motor del proceso de industrialización.

El mundo se encuentra en un acelerado proceso de profundas transformaciones, transitando entre la globalización y la desglobalización, el liderazgo estadounidense y un emergente mundo post occidental. En la creciente descoordinación entre un orden que no termina de morir y un nuevo orden en plena gestación liderado por China conviven las oportunidades y riesgos del futuro. Identificarlos y actuar sobre ellos es hoy fundamental para la construcción de las posibilidades de desarrollo del Paraguay del mañana.

[1] Integrado por Estados Unidos, Canadá, México, Chile, Perú, Australia, Nueva Zelanda, Vietnam, Brunei, Singapur, Malasia y Japón.

[2] Estados Unidos, Canadá y México.

[3] Además de China, incluye a India, Corea del Sur, Indonesia, Camboya, Laos, Myanmar, Filipinas y Tailandia.


Artículo de Gustavo Rojas denominado GLOBALIZACION Y DESGLOBALIZACION: ¿DONDE SE UBICA EL PARAGUAY?. Este artículo forma parte de la edición N° 49 de Economía y Sociedad, publicación perteneciente al Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP).

Las desigualdades de género en el trabajo

Por Verónica Serafini

Este año el Día Internacional de la Mujer tiene una connotación particular. Motivadas por la ola de violencia contra ellas y por la persistencia de fuertes desigualdades en el acceso a los derechos, las mujeres de todo el mundo irán al paro y levantarán su voz para exigir justicia e igualdad.

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Las mujeres paraguayas tienen suficientes motivos para sumarse al movimiento YO PARO porque comparten la misma realidad con las del resto del mundo. Para comprobar esa afirmación solo basta con leer las noticias sobre la cantidad de mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas; de niñas embarazadas, en todos los casos producto de violencia; de niñas y adolescentes que trabajan y son objeto de violencia laboral extrema, incluso hasta perder la vida; de casos de acoso sexual que las mujeres sufren en todos los ámbitos posibles: laboral, académico, religioso, entre otros.

Las estadísticas económicas también muestran las desigualdades entre hombres y mujeres. Las desventajas económicas que sufren las mujeres restringen su autonomía económica y contribuyen a la pobreza de ellas y sus familias, así como a su incapacidad para responder ante situaciones de violencia intrafamiliar debido a la dependencia económica y a una trayectoria de vida marcada por diferentes tipos de violencia.

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Este artículo presenta los datos laborales más importantes sobre la situación de desigualdad económica que enfrentan las mujeres en el Paraguay, en consonancia con las demandas realizadas en ocasión del 8 de marzo.

Si bien la situación económica de la mayoría es precaria y la desigualdad tiene impacto negativo en toda la población, en casi cualquier indicador económico las mujeres se ubican por debajo del promedio y con brechas importantes con los hombres.

Las desigualdades económicas importan cuando del bienestar se trata, sobre todo en un país en el que el 31,8% de los hogares tiene como jefa a una mujer y el 29,9% tiene a una mujer como principal proveedora económica.

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Además, estos datos deben ser analizados a la luz de la conformación de los hogares, la que suele ser muy distinta cuando un hombre o una mujer ejercen la jefatura. Los hogares con jefatura masculina son, en gran parte, familias nucleares completas -pareja e hijos- (58,4%) y extendidas -otros parientes- (27,0%). Los hogares con jefatura femenina son familias extendidas (38,7%) o nucleares incompletas -madre e hijos- (29,8%).


Los datos que aparecen en este artículo provienen de las siguientes publicaciones, salvo cuando se incluyan referencias específicas: Serafini, Verónica (2015). Pobreza, oportunidades económicas desiguales y género. ONU Mujeres, PNUD. Asunción.  http://www.py.undp.org/content/dam/paraguay/docs/documento%20de%20trabajo%20COMPLETO.pdf
Serafini, Verónica; Victor Imas (2015). Igualdad de género y principales brechas en Paraguay. ONU Mujeres. Asunción