Pensamientos de un médico ante la Huelga


Desde la óptica de un médico, la realidad del sistema de salud pública se vive directamente en el frente y conoce de cerca las carencias: la pobreza y vivencias de la gente, la escasez de los medios de diagnósticos, los espacios, medicamentos e insumos, la sobrecarga física muchas veces dando sus fuerzas más allá de sus posibilidades con los excesos laborales, descuidando hasta a su propia familia y la frustración de no poder brindar la atención que los pacientes merecen con estas restricciones impuestas.

El médico no solo ve el problema desde fuera, lo padece a diario, descuidando muchas veces hasta su propia salud: debe atender con menos recursos de los necesarios, sobrellevar la angustia de ver sufrir a las personas por fallas que no dependen de su voluntad o capacidad, lidiar con salarios que no valoran su formación y esfuerzo.

El médico recorre un camino de esfuerzo, sacrificio y entrega: años de estudio intenso, renuncias y dedicación casi exclusiva para formarse con excelencia. Se prepara no solo para conocer el cuerpo y las enfermedades, sino para servir, aliviar y proteger la vida.

Sin embargo, al ejercer, se encuentra muchas veces con una realidad que contrasta con todo lo aprendido: limitaciones, escasez de recursos y condiciones que dificultan brindar la atención que prometió. Aun así, mantiene su vocación: estudió para cuidar, se preparó para ser útil y ejerce con amor a pesar de las dificultades. Porque más allá de las trabas, su verdadera motivación siempre será el bienestar de quien necesita ayuda.

Para el médico, las reivindicaciones no son solo reclamos, sino la exigencia de una imperiosa necesidad de condiciones mínimas para cumplir con su rol, vocación y deber. Esas reivindicaciones que son el reflejo de una realidad que no se puede ignorar: hospitales sin condiciones, falta de insumos, muchas veces de camas, lugares acordes y largas esperas para una atención digna como también salarios insuficientes del personal

Pero con esto, queda claro que no basta con los sacrificios, buena voluntad o vocación: se requiere inversión real, priorización, planificación, transparencia y respeto hacia el personal.

Estas demandas no deben verse como un obstáculo, sino como una señal de alerta que el Estado está obligado a escuchar y resolver. No se trata solo de pedir más recursos, sino de exigir buena gestión, transparencia y prioridad real en el presupuesto. Cuando se invierte bien en salud, se protege a la población más vulnerable y se construye un país más justo y sano para todos. Ignorar estas reivindicaciones es seguir permitiendo que la gente sufra y que el sistema de salud siga fallando.

Un sistema de salud que pone una venda en los ojos para no ver la realidad, que descuida a quienes atienden, que no prioriza las obligaciones mínimas del estado, también termina descuidando y discriminando a la población especialmente de clase media, baja y carentes.

Los recursos públicos existen para satisfacer las necesidades de todos, especialmente de los más vulnerables, y no para gastos innecesarios ni privilegios de sus gobernantes y allegados.

Cuando el Estado no coloca a la población en primer lugar, pierde su sentido y su legitimidad. Gobernar es poner el bienestar de la gente por encima de cualquier interés particular: esa debe ser la única prioridad verdadera.

Dr. Ruben Dario Cabral G. Médico Clínico

La salud se pierde muchas veces con los excesos

 La salud es uno de los bienes más valiosos que tenemos, y a menudo damos por sentado hasta que empieza a fallar. Una de las razones más comunes por las que se deteriora no es siempre por enfermedades graves o causas genéticas, sino por los excesos que incorporamos en nuestra vida diaria.

El ser humano tiende a buscar el placer inmediato, y muchas veces eso se traduce en consumir más de lo que el cuerpo realmente necesita. Comer en exceso, especialmente alimentos procesados, salados o con mucho azúcar, obliga al sistema digestivo, circulatorio y metabólico a trabajar de más, lo que con el tiempo puede derivar en problemas como la hipertensión arterial, la diabetes o enfermedades del corazón. 

Del mismo modo, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, el tabaco o el uso desmedido de sustancias afectan directamente órganos vitales y debilitan las defensas del organismo.

Pero los excesos no se limitan solo a lo que comemos o bebemos. También se reflejan en la forma en que usamos nuestro tiempo y energía: trabajar sin descanso, dormir pocas horas, pasar demasiado tiempo frente a pantallas o no mover el cuerpo en absoluto. Todos estos hábitos alteran el equilibrio natural del cuerpo y la mente.

Lo importante no es eliminar por completo lo que nos gusta, sino aprender la medida. Una alimentación equilibrada, actividad física moderada, descanso suficiente y moderación en todo lo que consumimos o hacemos son las bases para conservar la salud. Cuando entendemos que el cuerpo funciona mejor con moderación, evitamos que los excesos se conviertan en un daño irreversible.

Cuidar la salud no significa renunciar a nada, sino elegir bien qué y cuánto tomamos. Y recordar siempre: la salud no se recupera de la noche a la mañana, pero se puede preservar día a día con equilibrio.

Autor: Dr. Ruben Dario Cabral G.

El Estado frente al manejo ineficiente de gastos superfluos

El manejo de los recursos públicos es una de las responsabilidades más importantes de cualquier Estado. Los fondos que administra pertenecen a la ciudadanía, y deben destinarse prioritariamente a satisfacer necesidades básicas: salud, educación, infraestructura y seguridad. 


Sin embargo, en muchos casos —como ocurre en Paraguay— se observa la existencia de presupuestos superfluos: gastos innecesarios o desviados, que revelan una profunda ineficacia en la gestión pública y afectan directamente la calidad de vida de la población.

Se trata de gastos que no responden a la situación y necesidad real de la comunidad, sino a intereses particulares, derroches o falta de planificación. Entre los ejemplos más comunes están viajes oficiales excesivos, compras de vehículos y mobiliarios de lujo, publicidad institucional innecesaria y contratos de obras sin control ni transparencia, la creación de cargos públicos innecesarios solo para favorecer a allegados.

En Paraguay, entidades como Itaipú Binacional han destinado millones de dólares a publicidad y eventos, mientras se reducían fondos para alimentación escolar y obras municipales. Asimismo, se han detectado sobreprecios en compras y proyectos sin utilidad social, como algunas adquisiciones del IPS o obras en municipalidades que costaron el doble de su valor real.

Esta situación responde a varios factores. En primer lugar, la falta de transparencia hace que muchas decisiones se tomen sin que la ciudadanía conozca sus detalles. A esto se suma la debilidad de los organismos de control: aunque la Contraloría detecta irregularidades, suele tener limitaciones para sancionar efectivamente. En el caso de nuestro país, influyen también el clientelismo político —donde los recursos se usan para ganar apoyos en lugar de priorizar el bien común— y la falta de reglas fiscales estrictas que limiten el gasto innecesario.

Aunque el PIB (producto interno bruto) muestra un crecimiento promedio real cercano al 3% al 4% anual en la última década, con un repunte destacado de 6,6% en 2025 y una estimación de expansión de 4,5% para 2026. siendo el Sector Terciario (Servicios): 47,5% el que mas aporta, seguido con el 33,5 del Sector Secundario como la Industria, Construcción, e Itaipú (7-8% del PIB), y los sectores restantes con el 19 % (Agropecuario, 11,4 % e Impuestos con 8 %). Son los principales motores economicos de la nación.

Por tanto, es cuestión de imaginarse, los beneficios y el crecimiento que tendría con una buena administración del estado.

El derroche que presenciamos actualmente y que viene heredando de varios gobiernos anteriores, tiene efectos graves: mientras se gastan recursos en cosas innecesarias, faltan medicamentos en hospitales, escuelas sin equipamiento y caminos en mal estado.

En Paraguay, los gastos rígidos (Salarios Públicos, deudas públicas, transferencias para jubilaciones y pensiones) absorben casi el 90 % de los ingresos, dejando muy poco margen para la inversión social. Esto agrava la desigualdad, genera desconfianza en las instituciones y obliga en muchos casos a endeudar al país, comprometiendo el futuro de las próximas generaciones.

En resumen:

Esta ineficacia del Estado frente a los presupuestos superfluos atenta contra el deber fundamental de servir a los habitantes y al interés general. En el caso de Paraguay, revertir esta situación exige mayor transparencia, fortalecer los controles y establecer reglas claras que prioricen el bienestar colectivo sobre intereses particulares. Y eso depende fundamentalmente del consenso de los políticos, despojandose de sus intereses partidarios, y poniendose la "camiseta" de patriotismo, pensando en el futuro del país que benefiaría a toda la población.
El dinero público no pertenece a quienes gobiernan: es un patrimonio de todos, y debe usarse con responsabilidad y eficacia.

Escrito por: Ruben Dario Cabral G. 
Colaborador de Concepción Noticias

Concepción: Comunidades viven aisladas, sin servicios ni caminos accesibles

 Con cierta frecuencia surge el reclamo porque la administración del país centraliza todo en la capital, y eso se grafica con la expresión “el país no termina en Calle Última”. Las comunidades del Chaco paraguayo tienen frecuente presencia en los medios y redes sociales por el abandono en el que subsisten; lo mismo sucede con varias zonas aisladas de Concepción.


En el Paraguay, las autoridades gobiernan desde la capital, y claramente la creación de las gobernaciones fue un intento de que las instituciones del Estado estén cerca de la población y sus necesidades. Lamentablemente, el intento no fue del todo exitoso; las distancias no se han acortado como tampoco se han reducido las necesidades.

Las localidades aisladas, no necesariamente por estar lejos de la capital, son noticia por lo general solamente cuando sufren algún tipo de adversidad. Y aunque ciertamente la mayoría de la población reside en Asunción, su área metropolitana y los departamentos Central y Alto Paraná, no significa que los compatriotas que viven en el Alto Paraguay o localidades lejanas de Concepción y San Pedro no tengan derecho a acceder a servicios públicos de calidad.

Publicaba este diario recientemente sobre el tramo entre el km 65 y Bahía Negra, que sigue siendo uno de los puntos más críticos del Departamento de Alto Paraguay, debido a que la posibilidad de transitar o no poder hacerlo depende fundamentalmente de las condiciones climáticas. En cada lluvia, aunque sean solo algunas gotas, queda expuesta la pobre e insuficiente infraestructura de los caminos.

Hace apenas unas semanas, cuando cayeron unas lluvias que no fueran muy intensas, numerosos transportes quedaron atrapados en el barro.

Se supo que pobladores y comerciantes de la zona de Toro Pampa habían trabajado juntos para mejorar el camino, con sus propias máquinas repararon las zonas más afectadas para garantizar al menos una mínima circulación. Sin embargo, una nueva lluvia volvió a deteriorar el tramo que ya había sido reparado y con eso volvieron los problemas de comunicación.

Construir caminos de todo tiempo para el Chaco sería el paso fundamental para que las comunidades hoy tan aisladas logren romper la marginación, puedan ser efectivamente parte del país y puedan también acceder a salud, educación, empleos y todo lo que por derecho les corresponde como ciudadanos.

También para el Departamento de Concepción el estado de los caminos es un grave problema.

Los concepcioneros le reclaman al gobierno caminos de todo tiempo, que al igual que las comunidades del Chaco los saquen del aislamiento. Esto, al mismo tiempo que se encaran algunas obras y proyectos de infraestructura, tales como la ruta Concepción-Pozo Colorado, el Gran Hospital del Norte y la futura Costanera.

Lo que los pobladores denuncian sistemáticamente es el mal estado de los caminos rurales, que no solamente hace difícil o casi imposible que transiten, sino que además supone un grave peligro para ellos.

Es el caso específico de la ruta D030 Horqueta-Tacuatí, la que tiene actualmente un tramo relativamente nuevo; sin embargo, presenta peligrosos baches. Esta ruta es fundamental para la población del primer departamento, ya que acorta distancias para unir la PY05 con la PY08, especialmente para los viajes a San Estanislao y Asunción.

Particularmente, las comunidades que viven en las zonas aledañas al tramo Alegre-Itacuá reclaman permanentemente el estado de los caminos, los cuales son intransitables, pues las lluvias los vuelven sumamente peligrosos.

Para estos compatriotas, los caminos no solamente son importantes para poder transitar, sino que son fundamentales para la sobrevivencia y el desarrollo de la zona. Por estas vías circulan comerciantes, productores ganaderos, docentes, trabajadores y personal de salud.

Es relevante mencionar que Itacuá y Paso Barreto son dos de los distritos con mayores índices de pobreza en el departamento; condición que también afecta a localidades cercanas como Sargento José Félix López (Puentesiño) y San Alfredo.

Los pobladores de estas zonas olvidadas de nuestro país ya no necesitan discursos vacíos, especialmente en tiempo de elecciones, y que al final quedan en promesas que no se cumplen. Urge que las autoridades departamentales y municipales gestionen mejor y con transparencia, y prioricen las necesidades de la gente. Ya no más un Estado ausente y que abandona a estos compatriotas.

Fuente: Editorial de UH

Necesidad urgente de reparación vial del centro de la ciudad

Concepción, una ciudad con una rica historia, una población cada vez mas incrementada, la ciudad cada vez mas extendida y un gran potencial económico, social y turística, enfrenta actualmente un desafío significativo de las Autoridades locales en cuanto al mantenimiento de sus calles y avenidas, especialmente en el centro urbano. 

Las autoridades locales han descuidado estas áreas vitales, lo que se refleja en la falta de reparaciones de calles históricas y en el deterioro visible de la infraestructura vial. Concepción se merece nuevos adoquines en calles adoquinadas, pavimento sólido en vias estratégicas y ampliaciónes del cazco céntrico. Este abandono no solo afecta la funcionalidad y seguridad de las vías, sino que también impacta negativamente la estética de la ciudad.

La importancia de mantener en buen estado las calles y avenidas va más allá de la simple comodidad para los residentes. Una ciudad bien cuidada y ordenada transmite una imagen positiva a los visitantes, fomentando el turismo y la inversión. Además, un entorno urbano atractivo contribuye al bienestar de la población, generando un sentido de orgullo y pertenencia.

Es tiempo que haya una colaboración estrecha entre las instituciones involucradas, sean Essap, Municipalidad y Gobernación, MOPC. Se deben priorizar las calles mas transitadas y concurridas. 

Es fundamental que las autoridades locales reconozcan esta situación y tomen medidas concretas para subsanar las deficiencias existentes. La reparación y el mantenimiento regular de las vías deben ser una prioridad, junto con iniciativas que mejoren la estética urbana. 

Solo así Concepción podrá ofrecer un entorno seguro, funcional y agradable para todos sus habitantes y sus visitantes.

Concepción Noticias