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Concepción: Comunidades viven aisladas, sin servicios ni caminos accesibles

 Con cierta frecuencia surge el reclamo porque la administración del país centraliza todo en la capital, y eso se grafica con la expresión “el país no termina en Calle Última”. Las comunidades del Chaco paraguayo tienen frecuente presencia en los medios y redes sociales por el abandono en el que subsisten; lo mismo sucede con varias zonas aisladas de Concepción.


En el Paraguay, las autoridades gobiernan desde la capital, y claramente la creación de las gobernaciones fue un intento de que las instituciones del Estado estén cerca de la población y sus necesidades. Lamentablemente, el intento no fue del todo exitoso; las distancias no se han acortado como tampoco se han reducido las necesidades.

Las localidades aisladas, no necesariamente por estar lejos de la capital, son noticia por lo general solamente cuando sufren algún tipo de adversidad. Y aunque ciertamente la mayoría de la población reside en Asunción, su área metropolitana y los departamentos Central y Alto Paraná, no significa que los compatriotas que viven en el Alto Paraguay o localidades lejanas de Concepción y San Pedro no tengan derecho a acceder a servicios públicos de calidad.

Publicaba este diario recientemente sobre el tramo entre el km 65 y Bahía Negra, que sigue siendo uno de los puntos más críticos del Departamento de Alto Paraguay, debido a que la posibilidad de transitar o no poder hacerlo depende fundamentalmente de las condiciones climáticas. En cada lluvia, aunque sean solo algunas gotas, queda expuesta la pobre e insuficiente infraestructura de los caminos.

Hace apenas unas semanas, cuando cayeron unas lluvias que no fueran muy intensas, numerosos transportes quedaron atrapados en el barro.

Se supo que pobladores y comerciantes de la zona de Toro Pampa habían trabajado juntos para mejorar el camino, con sus propias máquinas repararon las zonas más afectadas para garantizar al menos una mínima circulación. Sin embargo, una nueva lluvia volvió a deteriorar el tramo que ya había sido reparado y con eso volvieron los problemas de comunicación.

Construir caminos de todo tiempo para el Chaco sería el paso fundamental para que las comunidades hoy tan aisladas logren romper la marginación, puedan ser efectivamente parte del país y puedan también acceder a salud, educación, empleos y todo lo que por derecho les corresponde como ciudadanos.

También para el Departamento de Concepción el estado de los caminos es un grave problema.

Los concepcioneros le reclaman al gobierno caminos de todo tiempo, que al igual que las comunidades del Chaco los saquen del aislamiento. Esto, al mismo tiempo que se encaran algunas obras y proyectos de infraestructura, tales como la ruta Concepción-Pozo Colorado, el Gran Hospital del Norte y la futura Costanera.

Lo que los pobladores denuncian sistemáticamente es el mal estado de los caminos rurales, que no solamente hace difícil o casi imposible que transiten, sino que además supone un grave peligro para ellos.

Es el caso específico de la ruta D030 Horqueta-Tacuatí, la que tiene actualmente un tramo relativamente nuevo; sin embargo, presenta peligrosos baches. Esta ruta es fundamental para la población del primer departamento, ya que acorta distancias para unir la PY05 con la PY08, especialmente para los viajes a San Estanislao y Asunción.

Particularmente, las comunidades que viven en las zonas aledañas al tramo Alegre-Itacuá reclaman permanentemente el estado de los caminos, los cuales son intransitables, pues las lluvias los vuelven sumamente peligrosos.

Para estos compatriotas, los caminos no solamente son importantes para poder transitar, sino que son fundamentales para la sobrevivencia y el desarrollo de la zona. Por estas vías circulan comerciantes, productores ganaderos, docentes, trabajadores y personal de salud.

Es relevante mencionar que Itacuá y Paso Barreto son dos de los distritos con mayores índices de pobreza en el departamento; condición que también afecta a localidades cercanas como Sargento José Félix López (Puentesiño) y San Alfredo.

Los pobladores de estas zonas olvidadas de nuestro país ya no necesitan discursos vacíos, especialmente en tiempo de elecciones, y que al final quedan en promesas que no se cumplen. Urge que las autoridades departamentales y municipales gestionen mejor y con transparencia, y prioricen las necesidades de la gente. Ya no más un Estado ausente y que abandona a estos compatriotas.

Fuente: Editorial de UH

Inflación: Un riesgo para la calidad de vida

El informe del Banco Central del Paraguay correspondiente a marzo reveló una variación mensual del índice de precios al Consumidor (IPC) del 0,8%. Si bien no constituye un récord, representa un problema ya que los rubros importantes para la salud nutricional aumentaron por encima de ese promedio así como los combustibles. La inflación en alimentos perecederos y combustibles se erige como un factor crítico para la calidad de vida, especialmente en un contexto de ingresos mayoritariamente fijos y alta informalidad laboral.

El BCP atribuye la suba de los combustibles a tensiones en los mercados internacionales del petróleo. Esto no sería un problema tan grave si Paraguay no dependiera tanto de hidrocarburos, cuyos precios se trasladan casi directa e inmediatamente al consumidor final debido a las fallas de mercado que no son reguladas por el Estado.

El impacto de esta alza es sistémico: Los combustibles son un insumo para toda la economía. Aumentan los costos de transporte de mercancías, lo que repercute en los precios finales de bienes industrializados y de servicios logísticos. Además, inciden en la tarifa del transporte público y en los costos de producción agropecuaria, lo que genera una presión inflacionaria en otros rubros.

La inflación en combustibles actúa como un impuesto regresivo que penaliza con mayor intensidad a quienes ya destinan una proporción significativa de su ingreso a la movilidad.

Por otro lado, el informe destaca las subas en frutas y verduras. Factores climáticos adversos, como lluvias fuera de temporada o sequías localizadas, afectan la producción hortofrutícola, especialmente en las zonas de abastecimiento de los grandes centros urbanos. A ello se suman problemas estacionales y dificultades en la cadena de distribución y almacenamiento. Cuando el precio de las frutas y verduras aumenta, la canasta básica alimentaria se encarece de manera inmediata, a diferencia de otros bienes, estos productos no tienen sustitutos de igual valor nutricional. Una familia no puede reemplazar fácilmente el tomate o la cebolla –insumos básicos de la cocina paraguaya– sin alterar la calidad de su dieta.

Además, la suba de estos alimentos afecta de manera desproporcionada a los sectores populares, que dedican un mayor porcentaje de su gasto total a la alimentación. Según datos de encuestas de ingresos y gastos previas, los hogares de menores recursos destinan hasta un 30% o más de su presupuesto a alimentos, mientras que en los hogares de altos ingresos este porcentaje es notablemente inferior. Por lo tanto, una inflación del 0,8% impulsada por frutas y verduras no es equivalente a una inflación impulsada por bienes duraderos o servicios recreativos, sino es una inflación que erosiona directamente la capacidad de alimentarse adecuadamente.

Frente a estos aumentos, el BCP reporta una disminución del 0,1% en el precio de la carne vacuna. Esta baja, aunque estadísticamente relevante para compensar parcialmente el IPC general, resulta casi insignificante para el bolsillo del consumidor medio. Esta variación no genera un alivio perceptible ni modifica la estructura de consumo de las familias.

Lo que hace especialmente relevante este informe del BCP es que evidencia un patrón preocupante: La inflación en Paraguay tiende a concentrarse en los bienes más necesarios para la vida diaria.

Los alimentos frescos y los combustibles son dos rubros de alta sensibilidad social. Cuando estos suben, los hogares no pueden postergar su consumo ni reducir su compra más allá de cierto límite. Se trata de bienes de demanda inelástica: Se necesitan igual, aunque cuesten más. Esto fuerza a las familias a realizar ajustes en otros gastos, como educación, vestimenta o esparcimiento, reduciendo su calidad de vida integral. En un país con altos niveles de trabajo informal y con bajos ingresos laborales este fenómeno agrava la vulnerabilidad económica.

La política económica, y en particular la política monetaria, suele enfocarse en metas de inflación global. En Paraguay es necesario contar con indicadores de inflación por segmentos de ingreso para comprender la realidad de la mayoría. De lo contrario, se corre el riesgo de subestimar el sufrimiento cotidiano.

Fuente: Editorial UH

Entre el desorden del transito y las malas costumbres de la población concepcionera

Es justo y necesario opinar y comentar sobre este tema tan molesto para muchos pero que para la mayoría ya es "normal" y acaba aceptando sin chistar: el desorden del trafico.

Concepción, es una ciudad con un ambiente peculiar, que posiblemente no ocurre con otras ciudades del pais, desde las calles que estan en su mayoria en estado deplorable, la falta de señalización, el irrespeto hacia las reglas normales de transito, la comodidad y malas costumbres de la mayoría de los habitantes, la inconciencia e ignorancia de las leyes básicas del tránsito, conjuntamente con la falta de acción de las autoridades que tienen el deber inevitable de corregir estos vicios.

El continuo crecimiento del parque automotor y aumento cada vez mayor de los biciclos es motivo de que la gestión administrativa tradicional no es suficiente para solucionar este problema y debemos buscar otras soluciones que consigan ayudar a reducir los problemas del tráfico en nuestra ciudad.

Todos los días, vemos la intransigencia de muchos conductores que para empezar no conduce bien, se distrae con los celulares, entran en contramano, estacionan dobles en calles estrechas aparte de no estacionar correctamente, mal estacionamiento en las avenidas y frente a entradas de vehiculos, transita lento en las avenidas (a 10 km/h), casi como caminar) en calles pavimentadas y de andar continuo, uno debe ir al ritmo del que va adelante porque no deja pasar a nadie, poniendose en el medio de la calle sin respetar las velocidades de los carriles.

Es claro que el tráfico se ha convertido en uno de los mayores problemas a resolver por las administraciones locales y mejorar el aspecto de la ciudad. La congestión de las calles es un gran reto para todas las ciudades y rutas de todo el país, causando a los habitantes y al estado uno de los mayores riesgos en salud pública que son las incapacidades fisicas y muertes que ocasionan este flagelo. Ni hablar de las grandes pérdidas económicas que ocasionan a los accidentados y a los hospitales del país.

Estoy convencido en el presente de que el ordenamiento y  la estética de una ciudad puede comenzar con el ordenamiento de su tránsito vehicular (aparte de mejorar la transitabilidad de las calles y avenidas), para lo cual se debe empezar haciendo cumplir estrictamente las normas, incluyendo medidas mas severas que el solo "educar a la gente". Este es un punto álgido entre nosotros porque con medidas sencillas y constructivas, pero con el imperativo de hacer cumplir las normas de tránsito, se puede salvar una cantidad enorme de vidas humanas anualmente. 

Y esto depende fundamentalmente de las autoridades municipales encargadas, por ello este vocero en nombre de los ciudadanos bien intencionados, deseosos en estar en ambientes correctos y ordenados, instamos a la Institución encargada de esta dificil cuestión, encabezado principalmente por el Intendente y los Concejales Municipales, a que tengan a bien poner al tapete de las prioridades esto que es importante para toda la ciudad y la ciudadanía concepcionera a fin de poder empezar a cambiar las politicas y acciones dirigidas al mejor ordenamiento de la ciudad.