No esta afuera, como los que te enseñan los que engañan al mundo, no saben que el cuerpo es el “templo” y contiene el reino de Dios como lo decía Jesucristo.
Dentro de ti vive el Dios sanador, el que da vida. No esperes afuera, el “aliento de vida” lo tenés incorporado a ti o sea tu energía esta conectado a la energía universal.
El templo de Dios no son edificios, paredes, ¡o construcciones como te dicen, el templo eres tú! Y allí está tu sanidad.
¿Pero porque nos enfermamos o aparecen las enfermedades? Pues es una desconexión de nuestro aliento con el aliento de vida universal. Cuando no vives en sintonía con él, aparecen los miedos, las tristezas, envidias, odios, ansiedades, mentiras, reveses, ahí es que inician las enfermedades. Y eso lo aprovecha la “serpiente antigüa llamado diablo” y todos sus secuaces, procurando arruinarte la vida..
Con esto no estoy diciendo que la ciencia o los médicos no estén para sanar, claro que no. Ellos se preparan para guiar y sanar a las personas física o mentalmente a los que no conectan con el “aliento de vida” en este mundo físico. De ahí a que estén en la forma correcta de esa “conexión” o no, es otro tema.
Jesucristo ha venido al mundo a mostrarnos de distintas maneras como sanar conectándonos al Dios verdadero que está dentro nuestro. Que la sanidad está en nosotros mismo. Nos dice: “tu fe te ha salvado!” y ¿dónde está tu fe?, ¿dónde está la “convicción de lo que esperas” ?, pues está dentro de ti!
Tu fé no está en algo o en alguien. Esa fe es la “conexión” de tu aliento con Dios y es la que te sana. Por eso no importa en que persona o cosas tengas fé, lo exterior no cambia, si cambia tu conexión con la fuente o el “soplo universal”, eso sí, accionará. Eso te da el poder para “sanarte”.
¿Tú crees que Jesús hacía milagros o sanaba porque sí o porque era Dios?
Él tenía la forma que los hacía conectar con esa “fuente universal”, entregaba la llave que abría la puerta a la fe, el “creer” y así curaba, como curan miles de personas de sus afecciones, y esas acciones también son milagros. Por algo decía, “el que en mí cree y las obras que hago, tú lo harás también”, o sea, que tú también tienes el poder de sanar y sanarte. La llave: ¡solamente cree! ¡Tú fe interior!
Trabajemos y desarrollemos nuestra fe, Él decía: “si tuvieses la fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Pásate de aquí para allá”, y se pasará”. “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”
Allí esta el secreto y lo importante es que lo entiendas y edifiquemos en ello.
Por lo menos es lo que yo entiendo!
Escrito por: Ruben Dario Cabral G. Médico clínico
Colaborador de Concepción Noticias
Escrito por: Ruben Dario Cabral G. Médico clínico
Colaborador de Concepción Noticias

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